jueves, 1 de octubre de 2015

COMUNICADO DE PRENSA DE ABUELAS DE PLAZA DE MAYO



DOLOR Y TRISTEZA POR EL FALLECIMIENTO DE LA ABUELA "COQUI" PEREYRA

Gran compañera y siempre dispuesta a dar una mano, así vamos a recordar a la Abuela de Plaza de Mayo Jorgelina Azzaro de Pereyra, "Coqui" para todos, la referente de la filial de La Plata de la Asociación, quien falleció anoche en esa ciudad.

"Coqui" se sumó a las Abuelas poco después del secuestro de su hija Liliana –embarazada de cinco meses– y de su yerno Eduardo Cagnola, ocurrido el 5 de octubre de 1977 en Mar del Plata. La pareja estuvo detenida en la Base Naval de Buzos Tácticos local hasta que a ella la trasladaron a la ESMA para dar a luz. Según testimonios de sobrevivientes, Liliana permaneció cautiva en la "pieza de las embarazadas" y en febrero de 1978 tuvo un niño al que llamó Federico.

Mientras tanto, Coqui y otras Abuelas platenses empezaron a buscar por los juzgados, comisarías, ministerios y casas cuna de toda la provincia, y así se iban encontrando con otras mujeres en su misma situación pero con ninguna respuesta.

Pasaron muchos años, en los que "Coqui" fue pieza fundamental de la organización, poniendo su esfuerzo en la búsqueda de todos los nietos, hasta que llegaron denuncias sobre un matrimonio que tendría en su poder un posible hijo de desaparecidos. Entonces el equipo de investigación de Abuelas, junto a la Comisión Hermanos de HIJOS, logró ubicar de Federico y más tarde la Justicia ordenó la medida para obtener muestras de ADN del joven. El 9 de septiembre de 2008 se confirmó su verdadera identidad.

Cinco años después, el Tribunal Oral Federal Nº 4 de la Ciudad de Buenos Aires condenó a los apropiadores de Federico, Cristina Mariñelarena y José Ernesto Bacca, y a su entregadora Inés Graciela Lugones –viuda de Guillermo Minicucci, jefe del centro clandestino El Vesubio–, a seis años de prisión.

"No podían negar lo que estaba pasando, que a las mamás las mataban y a los chiquitos los robaban", declaró Coqui durante el juicio, refiriéndose a los apropiadores. "Encontrar a mi nieto fue lo más importante que me ha ocurrido, no solo por el amor que le tengo, sino porque desde que desapareció mi hija me juré que no iba a parar hasta encontrarlo", afirmó.

Queremos hacer llegar nuestro abrazo a la familia de Coqui. La recordaremos con su amplia sonrisa, con su elegancia y con ese amor inmenso que sentía por su nieto.