lunes, 20 de junio de 2016

Manuel Belgrano y la redistribución de la riqueza

Por Lic. Vanesa Lara Ramos *

Contratapa Diario Diagonales- Año 2008


Manuel Belgrano, un hombre (no un prócer) que abogó por la redistribución de las tierras, el fomento de la agricultura, el aliento de la industria y la protección del comercio. El primero que propuso la educación pública y gratuita para hombres y mujeres. Un actor político comprometido con la Revolución de Mayo e ideólogo, junto a Mariano Moreno, del Plan de Operaciones Revolucionario. Y que fue, además, el creador de un símbolo que es elemento inalienable de nuestra identidad: la Bandera Nacional. 


La tierra: fuente universal de riqueza. Belgrano, interesado por la  fisiocracia, tenía la convicción que la tierra era la fuente universal de riqueza y por este camino transitaron sus discursos en la Junta de Gobierno de 1796 como Secretario del Consulado en el Virreinato del Río de La Plata. 


Por aquel entonces, realizó una
minuciosa crítica a los grandes terratenientes por no apoyar el comercio y la industria interna y, por el contrario, comerciar con Europa las materias primas. Concibió a los monopolios como grupos conformados por “hombres desprendidos de todo amor hacia sus semejantes que sólo aspiraban a su interés particular y nada les importa que todas las clases de un estado vivan en  la miseria…”. 


Estaba convencido, como muchos otros economistas un siglo después, que la importación de mercaderías que impidieran el consumo interno o perjudicaran el progreso de sus propias manufacturas, llevaría necesariamente a la “ruina de una nación”.  


La causa de la pobreza: monopolios. Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio, fueron los tres ejes que debían ocupar la “atención y cuidado” del virreinato para el joven abogado. 


Belgrano pensaba que un Estado que tuviera la mayor perfección en el verdadero cultivo de su terreno, con hombres de principios industriosos, en el que el comercio se hiciera con frutos y géneros propios, sería el verdadero país de la felicidad, “pues en él se encontrará la verdadera riqueza, será bien poblado y tendrá los medios de subsistencia y aun otros que la servirán de pura comodidad”. 


Pero había un pequeño problema: aquellos labradores que trabajaban las tierras no eran sus propietarios, situación que traía consigo el abandono y la aversión a todo trabajo. Para Manuel Belgrano todo hombre debía ser propietario, pero la realidad indicaba que las tierras del virreinato estaban en pocas manos debido a un mal repartimiento efectuado al fundarse los distintos pueblos.  


Educación gratuita. Influenciado por las ideas de la Revolución Francesa, propuso la creación de escuelas comerciales, de dibujo y náuticas, siendo el primer propulsor de la educación gratuita en ciudades y villas del Virreinato. Y pensó que la mujer también debía ser educada, idea progresista para la época, donde sólo las huérfanas aprendían a leer y escribir en los conventos. 


Las bases de una reforma agraria. Es partir de estos conceptos que despliega, en aquel mundo colonial que llegaba a los finales del S. XVIII, las primeras bases de una reforma agraria: * Obligar a los terratenientes a dar las tierras en enfiteusis a los labradores (no en arrendamiento) para que de esta forma se apeguen a ellas y las trabajen como propias. * Expropiar las tierras baldías. * Obligar a poner en venta los terrenos que no se cultivaran. * Enseñar a los labradores a trabajar las tierras para que fueran más productivas. * Construir caminos…


Las repercusiones fueron nulas, pues aquellos hombres que conformaban el Consulado eran todos comerciantes españoles que no sabían más que de su comercio monopolista. 


Don Manuel Belgrano fue un hombre que murió en la pobreza extrema, pero que dejó plasmadas sus ricas ideas, no aquellas que nos quiso enseñar la historia “oficial” de Mitre, Levene y compañía, reproducidas por los manuales de historia, sino la de un ideólogo y actor político comprometido con su tierra


(* Secretaria de Comunicación de Suteba La Costa- Gral. Lavalle, Licenciada en Comunicación Social. Docente de la cátedra Historia de las Ideas y los Procesos Políticos. FPyCS de La Plata. UNLP; Profesora de Perspectiva Socio-Política y Político Institucional del ISFD Nº 186 de Santa Teresita- Partido de La Costa)